En el liderazgo, el ego no siempre es evidente. A veces se disfraza de control, experiencia o necesidad de tener la razón.

Pero cuando dirige las decisiones, el enfoque cambia: deja de ser el propósito y comienza a ser la validación personal.

¿Qué ocurre entonces?

  • La comunicación se cierra
  • Las ideas disminuyen
  • El equipo se desconecta

La productividad baja, no por falta de talento , sino por falta de sentido. Y el líder, aunque conserve su puesto, pierde lo más importante: la legitimidad y el aprecio genuino.

El ego no es el problema. La falta de autoconciencia, sí.

Liderar implica escucharse, regularse y poner el propósito por encima del protagonismo.

 ¿Qué tanto crees que el ego está impactando hoy tu forma de liderar?

El desarrollo y formación de tu equipo es nuestra especialidad.

Psic.Martín Salaiza C.

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