En el liderazgo, el ego no siempre es evidente. A veces se disfraza de control, experiencia o necesidad de tener la razón⚠️.
Pero cuando dirige las decisiones, el enfoque cambia: deja de ser el propósito y comienza a ser la validación personal.
¿Qué ocurre entonces?
La comunicación se cierra
Las ideas disminuyen
El equipo se desconecta
La productividad baja, no por falta de talento, sino por falta de sentido. Y el líder, aunque conserve su puesto, pierde lo más importante: la legitimidad y el aprecio genuino.
El ego no es el problema. La falta de autoconciencia, sí.
Liderar implica escucharse, regularse y poner el propósito por encima del protagonismo.
¿Qué tanto crees que el ego está impactando hoy tu forma de liderar?
El desarrollo y formación de tu equipo es nuestra especialidad.
Psic.Martín Salaiza C.